Culpas de más, culpas de menos

25 noviembre 2018 -


Hoy es el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer. Hace un año, por estas mismas fechas, os recomendé dos novelas que no tienen desperdicio: Alicia, de Miguel Aguerralde y La imagen deformada, de Eduardo Blázquez y publicaba un relato, escrito por mí, titulado El poder de una mano. Este, os traigo otro escrito de mi puño (letra no que lo he pasado a ordenador, pero podría hacer una foto al cuaderno también, jeje), pero... es bastante más personal, es el escrito que tenéis en la imagen, el cual transcribo aquí por si no se ve muy bien:

Yo no tuve la culpa de ir a parar a esa clase.
Yo no tuve la culpa de coincidir contigo en ella.
Yo no tuve la culpa de que me eligieras como tu diana.
Yo no tuve la culpa de decirte que no cuando me pediste salir.
Yo no tuve la culpa de tus rabietas, frustraciones o lo que coño fuese...
Yo no tuve la culpa de que tus amigotes te alentaran y tú te sintieras el rey del mambo.
Yo no tuve la culpa de manchar sillas de clase con la regla,
era el precio que tenía que pagar para que no me siguieras hasta los baños,
no te lo quería poner aún más fácil.
Yo no tuve la culpa de que los profesores miraran para otro lado.
Yo no tuve la culpa de que el instituto no moviera un dedo.
Yo no tuve la culpa de lo sola y desamparada que me sentí por lo anterior
(realmente me dejaron así).
Yo no tuve la culpa de desarrollar la habilidad de saber mirar a todos lados a la vez
y de oír cualquier mínimo sonido cuando voy sola por la calle.
Yo no tuve la culpa de aprender 'defensa propia' de forma autodidacta y a todo gas.
Yo no tuve la culpa de todas la cosas que me hiciste ni de las que se te quedaron por hacer.

Yo sí tengo la culpa de desconfiar hasta del aire que respiro,
 a no ser que me demuestre lo contrario.
Yo sí tengo la culpa de la vergüenza que llevo arrastrando tanto tiempo.
Yo sí tengo la culpa de mi largo silencio.
Yo sí tengo la culpa de sentirme sucia todavía cuando echo la vista atrás
Yo sí tengo la culpa de no haber denunciado en su momento.
Yo sí tengo la culpa de que rompieras mi vida en mil pedazos.
Yo sí tengo la culpa de haberme odiado a mí misma durante años.
Yo sí tengo la culpa de haberme sentido culpable y no víctima durante tantos otros.
Yo sí tengo la culpa de recordar aún la fecha de tu cumpleaños,
pero no la tengo por desear que ya no estés cumpliendo más.

Culpas de más, culpas de menos...
ya da igual,
ya me he perdonado.

Reconozco que me ha costado mucho decidir si lo publicaba o no, no por lo que podáis decir de mí los que leáis esto, sí porque supone desnudarse demasiado y ¿verdad que no vamos desnudos andando por la calle? jejeje. EL motivo por el que me he decidido no es más ni menos que el siguiente: esta historia que aquí cuento empezó cuando yo tenía 13 años y de eso hace ya 20 y... ¿veis que la cosa hay cambiado algo? yo no. Ya me podréis decir que ahora hay más visibilidad, eso es cierto, que hay un número específico para el maltrato (016), también es verdad, pero... ¿no os da la sensación de que todo es mucha teoría y poca práctica? Además, cuando salen en las noticias sucesos de este tipo la gente opina, sin saber, sin conocer (para bien y para mal), pero, sobre todo, con muy poca empatía.

Y hago pie en lo de la empatía porque vivir unos malos tratos (físicos o psicológicos), un acoso escolar, un abuso, una violación, no es como cortarse un dedo, esperar que la herida cure y ya, una vez que se ha curado me olvidé de que me corté. No, cuando una mujer (o un hombre) vive una experiencia de esas, la herida sigue siempre abierta, las secuelas son para toda la vida (en el texto podéis ver algunas). Así que, por favor, al igual que hay que respetar la presunción de inocencia de ciertos entes, respetemos a las víctimas, que bastante han tenido que aguantar con lo que les ha tocado vivir. 

4 comentarios:

  1. Sandra, bravo por este relato, por la fuerza de las vivencias y la evocación de esas imágenes contundentes y crudas de una realidad que muchos banalizan o que algunos pisotean desde sus atalayas de humo. Gracias por haberlo compartido. Quisiera creer que está cerca el día en que todo esto cambie. Espero que llegue pronto ese ansiado día en que la víctima ya no se tenga que esconder o justificar y sí el/la agresor/a lidiando con su ignominia.

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    Respuestas
    1. Gracias a ti por tomarte el tiempo de leerme y por comentar :).

      Yo también espero ese día, y también el momento en que este Día no se tenga que "celebrar".

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  2. Vaya por delante mi admiración por tu sinceridad al compartir algo tan íntimo y doloroso.
    Mujer valiente.

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